El cuento de continuación sigue una estructura clásica, debe tener tres fases: inicio, crisis y solución; con los siguientes personajes: protagonista, enemigo y aliado. Y el resultado es el siguiente:
Érase una vez un príncipe, Erik, que se quería casar con una
princesa del reino vecino, que era muy bella, muy buena.
Un día, el rey hizo un baile para que se presentaran los
candidatos que se quería casar con su hija.
Había príncipes de todos los sitios, de India, de China… y
como el rey no se decidía, realizo unas pruebas para ver cuál era el merecedor
de su hermosa hija.
El rey propuso que buscaran un diamante del que había oído
hablar y el primero que se lo trajera seria el que se casara con su hija.
Entonces, los príncipes se pusieron en marcha, pero hubo uno
de ellos, era muy malvado y sólo buscaba el poder al casarse con la princesa.
Durante la búsqueda, el príncipe malvado hacía muchas contra
los otros príncipes y Erik, que era muy bueno, conseguía librarse de
ellas.
Al final del camino, cuando estaban a punto de encontrar el
diamante, sólo quedaban Erik y el príncipe malvado y este ya le había planeado
una trampa; realizó una pócima para que Erik la bebiera y se quedara dormido,
pero este se dio cuenta y consiguió que el que se bebiera la pócima fuera el
príncipe malvado.
De este modo el príncipe Erik consiguió el diamante y su
preciada princesa.
Se casó con ella y vivieron juntos por mucho tiempo en el
reinado.
Y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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