miércoles, 10 de abril de 2013

Cuento clásico


El cuento de continuación sigue una estructura clásica, debe tener tres fases: inicio, crisis y solución; con los siguientes personajes: protagonista, enemigo y aliado. Y el resultado es el siguiente: 

Érase una vez un príncipe, Erik, que se quería casar con una princesa del reino vecino, que era muy bella, muy buena.
Un día, el rey hizo un baile para que se presentaran los candidatos que se quería casar con su hija.
Había príncipes de todos los sitios, de India, de China… y como el rey no se decidía, realizo unas pruebas para ver cuál era el merecedor de su hermosa hija.
El rey propuso que buscaran un diamante del que había oído hablar y el primero que se lo trajera seria el que se casara con su hija.
Entonces, los príncipes se pusieron en marcha, pero hubo uno de ellos, era muy malvado y sólo buscaba el poder al casarse con la princesa.
Durante la búsqueda, el príncipe malvado hacía muchas contra los otros príncipes y Erik, que era muy bueno, conseguía librarse de ellas. 
Al final del camino, cuando estaban a punto de encontrar el diamante, sólo quedaban Erik y el príncipe malvado y este ya le había planeado una trampa; realizó una pócima para que Erik la bebiera y se quedara dormido, pero este se dio cuenta y consiguió que el que se bebiera la pócima fuera el príncipe malvado.
De este modo el príncipe Erik consiguió el diamante y su preciada princesa.
Se casó con ella y vivieron juntos por mucho tiempo en el reinado.
Y, colorín colorado, este cuento se ha acabado. 

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